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Importancia del DHA volver

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La lactancia materna, que desde tubotica intentamos estimular y proteger, no sólo es beneficiosa para el desarrollo físico del niño, sino también para potenciar su inteligencia.

Desde el seno materno, tu hijo manifiesta instintivamente la capacidad de succionar. Un acto espontáneo que después de su nacimiento, representa su primer y más íntimo contacto con el mundo exterior. Esto se debe a que no sólo recibe el alimento de tu pecho o del biberón, sino también porque le tranquiliza y le da placer. La succión satisface su gran necesidad de seguridad y de sentirse deseado.

Por esto, sea a través de tu pecho o si lo hace mediante el biberón, tu hijo debe percibir el calor de tu cuerpo y toda la ternura de tus gestos y tus palabras. Para él, el momento de alimentarse no es sólo una ocasión de nutrirse sino también un modo de sentirse amado y más cercano a ti. .

Existe un componente de la leche humana, el Ácido Docosahexanóico (DHA), que interviene directamente en el proceso de mielinización del cerebro durante el embarazo y los primeros meses de vida. Este proceso es fundamental para que el niño alcance el desarrollo del potencial intelectual determinado genéticamente. Los adultos pueden ingerir DHA a través del pescado azul.

La leche materna contiene un 0.3% de DHA en forma de triglicéridos. En caso de que la lactancia materna no sea posible, es importante que la leche de inicio contenga DHA en igual cantidad y calidad que la leche materna.

Es aconsejable que este DHA sea vehiculizado con triglicéridos y no con lecitina de huevo, cuya acumulación podría dar lugar a toxicidad neuronal. En la leche materna, el DHA se encuentra en forma de triglicéridos.

Está recomendado por parte de los especialistas que tanto las madres embarazadas o lactantes como los niños menores de 6 meses ingieran DHA en las cantidades adecuadas, ya que las necesidades de DHA son máximas durante el tercer trimestre de la gestación y los primeros meses de vida. Es entonces cuando se forman en el cerebro las neuronas y comienza la mielinización. Este es un periodo de máxima vulnerabilidad ante carencias nutricionales y desequilibrios dietéticos.

Si en ese momento, se le dan al niño fórmulas lácticas pobres en DHA, la carencia de este ácido graso puede hacerse manifiesta en los tejidos e interferir con su desarrollo normal.

Consulte con su farmacéutico las leches de inicio que contienen DHA en las cantidades idóneas.

Fecha última Inserción/Actualización: 30/04/2017

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